El resurgir de la novela bélica

El panorama literario se mueve por modas, a veces impuestas por las grandes editoriales y a veces por el lector. En este caso el resurgir de un género perdido, el bélico centrado en la II Guerra Mundial proviene de estos últimos. Si bien es cierto que este tipo de literatura gozó de gran prestigio hace algunas décadas, constituyéndose las grandes ventas del momento, hasta hace relativamente poco era complicado encontrar un libro sobre el tema. Su vuelta a las estanterías se debe a que detrás hay una gran cantidad de lectores ávidos de leerlas, quienes atesoraban las grandes novelas de los años 60-70 y deseaban encontrarse con nuevos autores.

Estos deseos fueron tomados en cuenta por varias editoriales, de las más interesantes destacar dos: Inédita y Militaria, quienes se están repartiendo por el momento el pastel de estas historias cargadas de heroísmo, compañerismo, sangre y miedo.

La trama de las novelas bélicas de la II Guerra Mundial son variadas, no podemos englobarlas todas en un mismo estilo. Comparten un marco referencial temporal muy claro, pero las posibilidades pueden variar pues el autor puede centrarse en narrar historias con un fuerte contenido didáctico, narrar la aventura de una compañía de aguerridos soldados, o imbuir a la trama un contenido social de denuncia con la esperanza de que no se olvide el horror de la guerra. No podemos olvidar tampoco las de carácter autobiográfico, que van desde las del general inglés Montgomery pasando por el jefe del gobierno inglés del momento, Winston Churchill, cuyas memorias es un fiel reflejo de las difíciles que debe tomar un hombre que tiene sobre sus hombros el destino de su país.

James Holland es uno de los últimos autores que han desembarcado en nuestro país con su obra “Misión Odín” comentada en esta web. Éste libro narra las aventuras de un grupo de soldados ingleses al comienzo de la II Guerra Mundial en las frías tierras escandinavas. Su autor es un gran conocedor de esta época, y cuenta con varios libros para demostrarlo, uno de ellos narra las sorprendentes aventuras de soldados que lucharon con valor y que vivieron momentos increíbles pero que han pasado, por desgracia, al olvido.

Antes de él el polifacético Ken Follet ya nos había presentado con Alto riesgo o Vuelo final, por ejemplo tramas sencilla y sin grandes pretensiones que solo buscaban entretener. Más compleja se vuelve la narración si acudimos a los grandes clásicos, como Alistair MacLean, hoy un autor olvidado, pero que ocupaba durante en sus mejores momentos los primeros puestos de superventas. Puede que no lo conozcamos como escritor, y ni siquiera hayamos leído algunos de sus libros, pero de su pluma surgieron grandes aventuras que tomaron forma en la gran pantalla.

Hablamos de “Los cañones de Navarone” o “El desafío de las águilas”, misiones que estaban destinadas a cambiar el curso de la historia de la guerra. El argumento de este último libro es,

Durante la segunda guerra mundial, un comando formado por hombres de diversas nacionalidades desciende en paracaídas sobre un valle de Baviera. Su objetivo: el Nido de las Águilas, el inaccesible castillo que sirve de cobijo a los cuarteles del servicio secreto alemán. Su misión: rescatar a un general americano, prisionero de los nazis, antes de que divulgue los planes de la invasión aliada en Normandía. Pero cuando algunos miembros de la misión comienzan a sufrir «accidentes», la verdad sale a la luz: es posible que entre ellos se encuentre un doble agente alemán.

Con un afán más crudo, más duras en sus contenidos y con un afán de denuncia, encontramos diversas obras que ya son grandes clásicos. Hablamos “La cruz de hierro” de Willi Heinrich que narra el drama vivido por las tropas alemanas que lucharon el el frente ruso, batallas en las que participó el propio autor; allí fue herido hasta en cinco ocasiones. Una narración con una intensa carga autobiográfica que se convirtió en una película por la mano del Sam Peckinpah.

En 1943 la guerra en el frente ruso está prácticamente ya decantada hacia el bando soviético. En plena retirada, en plena desorganización, el sargento Steiner y sus hombres se quedarán como retaguardia tras las líneas y tendrán que sufrir una serie de “aventuras” que los pondrá a prueba constantemente para conseguir llegar a sus posiciones. Una novela sostenida a base de diálogos, de aportaciones y visiones personales. El miedo, la tensión, la acción y el horror de la guerra se refleja de distintas formas según la personalidad de cada uno. Conversaciones entre hombres, cada uno de una estirpe, cada uno de una familia, cada uno con una educación distinta que en situaciones normales a lo mejor no se hubiesen conocido nunca pero que están unidos con un cordón invisible, con el cordón de la lucha y de la camaradería para seguir con vida, para poder escapar una y otra vez del perseguidor implacable.

La visión de la guerra por parte de los rusos la encontramos en “La carretera a Volokolamsk” de Alexandre Bek, libro que se convirtió en una obra de culto en la década de los 60 entre los milicianos de inspiración soviética. Ha sido reeditada en enero de este año por Inédita (360 pp; 19,90 €)

Cuando mayor era la presión de las fuerzas del Ejército del Tercer Reich sobre Moscú, en octubre de 1941, un batallón de infantería ruso fue desplegado ante una de las carreteras más importantes que conducían a la capital rusa. El batallón procedía de Kazajstán y sus soldados habían sido reclutados entre campesinos, empleados, mecánicos y estudiantes de la región. Muchos de ellos no habían tenido jamás un fusil en las manos. Su jefe, Baurdzhán Momish-Ulí, comprendiendo lo que representaba tener que llevar los hombres a la batalla no para morir, sino para vivir y vencer, no les ahorró fatigas, privaciones ni enseñanzas durante el breve período de instrucción, pues sabía que al enemigo había que hacerle frente y resistir sus embestidas sin jamás retroceder.

Dentro el amplio abanico de posibilidades contamos con Operación Valkyria de Tobias Knieb sobre el intento de asesinato de Hitler; Los Niños de Hitler de Guido Knopp que narra la terrible inculcación de la ideología nazi a los niños alemanes; Misión en el Cuerno de Oro de Alexander Fullerton con los submarinos como protagonistas, Matad a Rommel, Steven Pressfield ambientado en las cálidas arenas del desierto del norte de Àfrica; Diario de un marine de E. B. Sledge que cuenta con sencillez las batallas que se suceden en el Pacífico, con otro tradicional enemigo, los japoneses.

No podemos olvidarnos de la gran baza editorial de este otoño El día D La batalla de Normandía de Anthony Beevor quien ha alcanzado justa fama universal con sus libros de historia del siglo XX, entre los que sobresalen los bestsellers Stalingrado; Berlín y La guerra civil española, traducidos a más de treinta idiomas.

Según dicen de su obra, el secreto de su éxito está en su portentosa capacidad para dotar de carne y sangre, de vida, a las criaturas históricas que pueblan sus libros. El puntilloso rigor del documentalista se convierte, por el arte de Beevor, en brillante narración donde no se sabe qué admirar más, si su solvencia histórica o la irresistible adicción literaria que suscita.

Destacamos por último la obra Todo lo que debe saber sobre la Segunda Guerra Mundial del escritor Jesús Hernández publicada por Nowtilus y de reciente aparición.

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